Sexualidad y VIH

Más que difundir información, motivar a otros para que adopten ideas y prácticas o promover productos y servicios, la comunicación es diálogo (expresarse y percibir) y relación entre las personas (conocer, comprender, interactuar).
La comunicación contribuye a transformar a los “beneficiarios” del desarrollo en actores del mismo. En el campo de la salud, se dice que es pasar de pacientes a ciudadanos. Y el aporte de la comunicación se puede dar en tres niveles:
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Inclusión pública y política. Cuando la comunicación genera cambios en las percepciones, discursos y acciones públicas y políticas sobre el problema. Incidencia en autoridades, funcionarios y tomadores de decisión, así como en medios de comunicación y opinión pública, mejora de políticas, programas y servicios.
- Empoderamiento ciudadano. Cuando la comunicación empodera a sectores de la población involucrados en el problema, desarrollando sus capacidades de comunicación, organización e influencia política para transformarlos en actores de los procesos de cambio.
- Cambios en la vida cotidiana. Cuando la comunicación desarrolla aprendizajes en las personas, familias y comunidad que puedan introducir cambios en sus actitudes, conocimientos, comportamientos y relaciones vinculadas al problema.
La respuesta nacional al VIH no cuenta con una intervención sostenida en la esfera pública con estrategias adecuadas para actuar en espacios públicos (calles, plazas, mercados, playas, etc.) y en los medios de comunicación masiva.
Los medios de comunicación abordan la problemática del VIH reforzando ideas y actitudes discriminatorias en la opinión pública: la indiferencia que genera invisibilidad del tema y las personas afectadas, el temor que lleva a ver a las personas con VIH como potenciales agresoras, la pena que promueve la generalizada percepción como víctimas y el moralismo que refuerza supuestas culpas y comportamientos pecaminosos . Estas miradas forman parte de las sensibilidades y percepciones generalizadas en la opinión pública que se requiere encarar frontalmente. Aquí el reto para los comunicadores es promover una mirada alternativa: la del respeto.
[Fuente: Rompiendo Barreras. Resultados y aprendizajes del Plan de Comunicación Pública “Prevención del VIH en adolescentes y jóvenes”. Chimbote-Perú, 2007. Javier Ampuero, Calandria - 2008]